CAPÍTULO 168: EL REENCUENTRO
No pude dormir en toda la noche. Ni siquiera los abracitos de Jake pudieron consolarme. Decidí ser honesta con él desde un principio. No quiero seguir mintiéndole a la gente que quiero. Por supuesto le expliqué de la manera en la que un niño de casi seis años pueda entender, que su padre y yo nos hemos peleado.
Su respuesta inocente me derritió por un momento. “Mami, cuando se pelean la profesora dice que si se piden perdón y se dan un abrazo, todo se soluciona”.
To