-Señor ¡!Por favor!! Perdóneme- Suplicaba uno de sus empleados a Nicolás
El jefe mafioso no escuchaba, solo veía rojo. Luego de dejar a Carla sana y salva en la casa, había vuelto a salir para ir a buscar a quien se supone que debía proteger a su esposa en su nombre y no había cumplido.
-Una sola tarea te pedí- Exclamó furioso y pateó el estómago del pobre hombre- Una sola- Dio otra patada
-Discúlpeme señor, fue solo un segundo el que me distraje- se arrodilló pidiendo clemencia.
La excusa est