Pasó un mes, el verano ya había finalizado y con ello todos nuestros problemas del pasado. Mi madre no me había contactado ni siquiera para preguntarme qué había sucedido o como estaba mi niño, con su silencio di por finalizada nuestra relación, como si nunca hubiese tenido una madre. No la iba a echar de menos.
Lo que sí supe es que mi padrastro estaba vivo, luego de varias cirugías había salido del hospital vivito y coleando. En parte, eso me alarmó, temía que nos buscara y que cobrase venga