Nuestros labios se rozaron, sentí la suavidad de su piel y el calor de su ser alrededor mío, mi cuerpo tembló, suplicando que me besara como si supiera que solo le pertenecía a él. Estaba por pasar, él acarició mis mejillas y luego sentí el tirón hacia adelante para cerrar el beso y
-Mami- escuché que mi niño se despertaba
Ambos nos separamos de golpe, volviendo cada uno a su asiento y fingiendo que nada había pasado. Nicolás se giró hacia el volante y arrancó el auto, yo me giré hacia mi hijo,