Capítulo 37 - Júrame que no me robaste.
Las horas de operación fueron agonizantes para mí, no pude pegar un ojo, pero finalmente salió exitosa. Me llevaron a mi niño a la habitación para el postoperatorio y que se recupere. Estaba dormido, aún sedado.
El doctor me dijo que esto iba a llevar un tiempo antes de poder sacarlo del hospital. Era doloroso saber que no podía tenerlo conmigo lejos de tantos cables y olor a remedio, pero lo bueno es que lo peor había pasado. Y eso gracias a Nicolás, no sé qué hubiese pasado si no obtenía es