La mujer mafiosa tomó el cuerpo de su hija y lo abrazó con fuerza, como nunca antes lo había hecho y por primera vez en muchos años lloró desconsoladamente. Quien sea que haya matado a su única hija quería la guerra, pensó luego de recobrar la compostura y dejar el cuerpo de su hija sobre la cama y cubrirlo con una fina sábana blanca y cerrando sus párpados.
-Juro que voy a vengarte hija mía- exclamó mirando el bulto en la cama.
Salió del cuarto decidida, y bajó al sótano de la casa, donde gua