Omar Del Valle
Cuando desperté, un dolor sordo palpitaba en mi cabeza y en mis puños. Apenas abrí los ojos, la primera sensación que me invadió fue la rabia, esa misma furia que me consumía desde que Emily se fue. Me giré y vi a mi madre sentada a mi lado, mirándome con una mezcla de preocupación y decepción.
—¿Qué pasa? —pregunté con la voz ronca, todavía aturdido por la resaca. La noche anterior estaba borrosa en mi memoria, pero sentía que había hecho algo grave.
Mi madre suspiró, sac