Estaba completamente enojada. ¿Cómo se atrevía a decir que yo lo engañaba? Era él quien me había dejado, quien me había usado y lastimado todo lo que quiso. Omar arruinó lo que teníamos, y no iba a permitir que me culpabilizara por sus propios fracasos.
—¡Eres una basura, Emily! —me gritó, tambaleándose levemente. Era evidente que estaba ebrio, y eso solo me indignaba más.
—No te atrevas a insultarla —gritó Lucian, plantándose entre nosotros como un escudo. Su protección me dio un poco de v