Me desperté temprano esa mañana, con el sol apenas asomándose por el horizonte. Sabía que el día sería difícil, pero también sabía que era necesario. Vestí a Omar con su ropa favorita y lo llevé al jardín, donde sabía que Alex estaría esperando.
El aire fresco de la mañana nos envolvía mientras caminábamos hacia el lugar de encuentro. Al llegar, vi a Alex de pie, sosteniendo un regalo enorme envuelto en papel brillante. Su mirada era intensa, pero en cuanto vio a Omar, sus facciones se suaviza