Los días anteriores habían sido un verdadero caos. Las llamadas constantes de Matt, que no dejaba de acosarme, me tenían al borde de la desesperación. Estaba considerando seriamente denunciarlo, pero había tantas cosas pasando en mi vida en ese momento que apenas podía pensar con claridad. Mi mente era un torbellino de problemas y preocupaciones, y el último de ellos era cómo lidiar con alguien que se negaba a soltarme.
Decidí llevar a Omar a conocer el departamento de Perla. Era un lugar lujos