Alessandro Del Valle
Aún no puedo creer que lo logré. Hoy, finalmente, Esmeralda me confesó su amor. La satisfacción de haberla conquistado me embriaga; sé que ahora será mucho más fácil romperle el corazón y lograr mi venganza. Todo lo que he planeado durante años está a punto de concretarse.
Estoy sentado en mi oficina, con la vista fija en el horizonte, pero mi mente sigue reviviendo el momento en que Esmeralda me dijo que me amaba. Esa confesión, tan inocente y sincera, me dio la certe