Esmeralda Salvatierra
Estaba furiosa conmigo misma. Durante el último mes, no había logrado alejarme de Alessandro, y lo peor era que cada día me sentía más cercana a él. Como una idiota, me estaba enamorando. No podía evitarlo; cada día lo necesitaba más y más, se había convertido en mi aire, en algo indispensable para mí.
Me odiaba por ello. Sabía que debía mantener la distancia, que no debía dejarme llevar por lo que sentía, pero era imposible. Tal vez este amor había estado latente des