Cuando abrí los ojos, el miedo me invadió de inmediato. Me encontraba en una cama que no reconocía, en un lugar completamente desconocido. Mi corazón latía con fuerza, y la sensación de terror me paralizaba. No sabía dónde estaba ni cuánto tiempo había pasado. Traté de moverme, pero el pánico me mantenía inmóvil.
De pronto, escuché unos pasos que se acercaban, y mi estómago se revolvió al ver a Matt entrar en la habitación. Su sonrisa retorcida me heló la sangre. No podía creer que me hubiera