Ha sido más de una semana intensa. Omar ha sobrevivido y cada día está un poco mejor; sin embargo, aún no logra despertar. Estoy muy nerviosa. No puedo perderlo, no lo soportaría. En este momento me encuentro a su lado en la clínica, tomando su mano. Se ve tan hermoso con su cabello oscuro y sus ojos azules, aunque estén cerrados ahora, sé lo intensos que son.
Me di cuenta de que, poco a poco, comenzó a despertar y a abrir esos hermosos ojos que tanto amo.
—¿Qué pasó? —preguntó con voz ronc