Emily
Estaba demasiado nerviosa en la clínica; no lograba dejar de llorar mientras mi papá me abrazaba con fuerza. Podía sentir la tensión en su cuerpo, su preocupación reflejada en cada línea de su rostro. Los padres de Omar y su abuelo estaban allí también, muy nerviosos, sus rostros pálidos, mirándose entre sí, esperando noticias.
—Papá, es mi culpa... —dije entre sollozos, sintiendo un peso insoportable en mi pecho.
—Claro que no es tu culpa, Emm... —me respondió, inclinándose para de