Emily
Entré a la oficina de mi papá con una sonrisa despreocupada, lista para sorprenderlo, pero me detuve en seco al ver algo inesperado: él estaba besando a Mónica, su asistente de toda la vida. No pude evitar reírme por lo bajo, más por lo surrealista del momento que por otra cosa. ¿Mi papá y Mónica? Jamás lo habría imaginado, aunque, pensándolo bien, los signos siempre habían estado allí.
Mónica se apartó de inmediato, claramente incómoda, con el rostro completamente sonrojado. Yo ya l