—Parece que tendré que dejarte embarazada antes de eso.
Valentina lo miró conmocionada.
Su cerebro se detuvo por completo durante un segundo. Las palabras simplemente se quedaron allí, entre ambos, como si él hubiera dicho algo totalmente normal, mientras Emilio la miraba con calma, como si no acabara de provocar un caos en su corazón.
—Eso no tuvo gracia —dijo ella.
—No intentaba ser gracioso.
Ella no supo qué responder. Se quedó allí, junto a la ventana, con toda la ciudad centelleando a espa