Habían pasado poco más de dos semanas desde que Scarlett trabajaba como secretaria de su esposo. Su salario no era ni comparado al que tenía desfilando en las mejores pasarelas alrededor del mundo, pero al menos se sentía en paz sin la presión constante que aquel trabajo ponía sobre sus hombros.
Rocky seguía adherido a sus temporales dueños. Era bastante insoportable persiguiendolos a cada lugar por el que caminaban, así fueran cinco metros. Para estar solos o si tenían una reunión importante