Marcus veía a su esposa con evidente curiosidad. Aunque él estaba con muchos pendientes que no dejaban de aumentar, aún estaba atento a lo que ella le contaba y sabía bien que debía ir a la agencia.
-¿Qué tienes hoy? ¿La comida no es de tu agrado?- Preguntó haciendo que momentáneamente ella posara su atención en él. Suspiró con tristeza y sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas que necesitaban derramarse
-No debo comer más. Está delicioso, tanto que duele- Dijo sintiendo tristeza y él comen