El fin de semana había pasado volando para Hayley y Evan, quienes tuvieron que regresar a su rutina diaria, a pesar de que los Sinclair y los padres de él habían insistido en que se quedaran unos días más. Sin embargo, ellos se negaron, alegando que tenían mucho trabajo pendiente.
Con pesar, se despidieron del resto y emprendieron el viaje de regreso. Durante el trayecto, Hayley permaneció en silencio, llenando el espacio del auto con música, tarareando la melodía de una canción cuando escuchó