Para Hayley, la idea de que aquella historia que había escrito en la soledad de su habitación, cuando el aburrimiento la consumía, ahora se convertiría en un libro físico que muchas personas leerían, resultaba casi irreal. Cada vez que imaginaba sostener la obra entre sus manos y ver su nombre grabado en la portada, sentía que seguía soñando despierta. Un sueño que, años atrás, había parecido completamente inalcanzable. Pero, por lo visto, su vida comenzaba a transformarse en aquell