Capítulo 46. Un golpe de suerte
Pasaron dos días en que los dos sujetos estaban siguiendo de forma furtiva todos los movimientos de Kaia, se dieron cuenta de que se les iba a ser muy difícil poder acercarse. Todos los días llegaba con su esposo y se iba con él.
— Jefe, a esa mujer no la dejan sola ni por un instante, tendremos que recurrir a otro de nuestros trucos, podríamos sobornar a uno de los de seguridad de su esposo.
— ¡Tonterías! Esos hombres son incorruptibles, ni siquiera nos dará tiempo de acercarnos a uno de ellos