Capítulo 45. Plan con los maleantes
¿Quién se podía imaginar que el patito feo era, en realidad, un majestuoso cisne?
Alonzo no juzgaba, pero al ver en la mañana a la esposa de su jefe, su corazón se detuvo y pensó que aunque el matrimonio fue arreglado, algo bueno iba a salir de todo eso y no se había equivocado, por lo menos ese día su jefe había descansado un poco más de lo habitual.
Vincenzo estaba maravillado con lo bien que se desenvolvía Kaia en la oficina, todo el archivo había sido sacado de las gavetas y puesto a dispos