Capítulo 37. Una tarde en la piscina
Muy pronto llegó el fin de semana y estaban todos reunidos en el patio trasero, las cosas entre Vincenzo y su sobrino Enzo, estaban bien. Enzo había aceptado que no tenía cabida en el corazón de Kaia. Aunque ese sentimiento que él sentía no iba a ser fácil de borrar.
–Me alegra que los chicos se lleven tan bien.
El día lo habían pasado en la piscina, sacaron una pelota y jugaron hasta el atardecer, ya cansados regresaron a donde estaban los demás, la cara de Kia estaba sonrojada, a Vincenzo le