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La chica asintió, pues no le quedaba de otra. No quería que sospecharan que había problemas en su relación, que casi todo se estaba desmoronando en pedazos, y menos que su padre se preocupara por su culpa o que su mamá estuviera metiéndose en su vida. ¡Por Dios!, la conocía muy bien y sabía que le repetiría muchas veces "te lo dije". Sabía lo que le diría si se enteraba de que Fernando prácticamente le había sido infiel.
No quería escuchar su sermón. Así que se despidió de su padre dándole un g