No podía decir la verdad. No podía decir que acababa de contactar con mi exnovio, o mejor dicho, que mi exnovio me había contactado a mí. Luca se enfadaría y haría algo de lo que quizá me arrepentiría.
—Solo extraño a papá —dije.
Era mentira.
Luca me miró largamente. Sus fríos ojos azules indagaban, tratando de leer si decía la verdad o no.
—Puedes llamar a tu padre cuando quieras. No necesitas esperar a la noche y llorar sola así.
—Lo sé, pero me da vergüenza. Mi padre me vendió. No sé qué dec