Abrí los ojos lentamente, sintiendo la luz de la mañana filtrándose a través de la rendija de las cortinas de la habitación. Hoy era un día diferente. Hoy me casaría de nuevo con Luca. No era un matrimonio forzado por deudas o por las circunstancias, sino un matrimonio que habíamos elegido juntos. Sonreí, sintiendo una felicidad que había estado ausente durante mucho tiempo.
A mi lado, Lucía seguía profundamente dormida en su pequeña cuna. Miré su rostro diminuto y tranquilo, y le susurré suave