El día del juicio finalmente llegó. Era el día que había estado esperando. El día en que la verdad saldría a la luz. El día en que recuperaría la justicia que me habían arrebatado.
Me paré frente al espejo, vistiendo un elegante traje sastre de color azul oscuro. Recogí mi cabello en un moño limpio y me pinté los labios con el mismo rojo de siempre, como recordatorio de que era una mujer fuerte, una mujer que no se rendiría. El collar de oro que mi madre me había regalado descansaba sobre mi pe