Capítulo XXIII: Las Cenas con sorpresas. Michael.
Michael.
No me costó mucho, organizar lo que sería una noche espectacular con mi prometida.
Gracias a mi suegro, había descubierto cuál era el sueño, de mi novia desde niña, provocada por las veces que había visto Sexo en Nueva York.
El problema era, que, para llevar a cabo, dicha fantasía, tenía problemas de escenarios.
Elena siempre había querido, disfrutar de una cena a la luz de las velas en un yate de lujo, mientras surcaba una bahía iluminada, en una noche de luna llena, vamos una
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