PUNTO DE VISTA DE GIOVANNI
Miré el manifiesto de inventario fijamente, los números se desdibujaban mientras intentaba concentrarme en cualquier cosa que no fuera el recuerdo de Arya durmiendo en mis brazos.
El almacén estaba frío y vacío, y era exactamente lo que necesitaba para despejar la mente.
—El envío de Nápoles llega el jueves —dijo Enzo, deslizando otra carpeta sobre el escritorio metálico—. Adriano confirmó que las rutas están limpias. Sin complicaciones.
Asentí, revisando los document