PUNTO DE VISTA DE ARYA
En cuestión de minutos, tenía tres hermosas blusas blancas extendidas, pero mientras la dependienta las registraba, frunció el ceño.
—Lo siento muchísimo, pero en realidad no nos quedan camisas blancas de botones de su talla —parecía sinceramente arrepentida—. Estos son modelos de exhibición y ya han sido comprados por otro cliente que vendrá a recogerlos mañana.
Mis ojos se agrandaron. —¿Qué? Pero las necesito.
—Sin embargo —dijo rápidamente, al notar mi angustia—, tenem