Capítulo 65. El disfraz del arrepentimiento.
Axel observó su reflejo en el espejo de la suite privada de la villa. El maquillista, un hombre delgado con manos precisas, había trabajado como un escultor moldeando arcilla: cejas más gruesas, un tono de piel dorado bajo luces cálidas, y una especie de máscara que transformaba la textura natural de su piel, lentillas de color verde que ocultaba sus ojos de azul glacial.
Su cabello, que ahora era una peluca de color oscuro, estaba peinado con una rigidez que jamás habría usado como él mismo. I