Capítulo 28. Confrontación de lealtades.
La luz tenue del atardecer se filtraba por las cortinas, bañando la habitación de Alicia con un resplandor melancólico. Stella se inclinó hacia adelante, observando con atención la expresión abatida de su cuñada.
Los ojos de Alicia, normalmente brillantes, ahora parecían opacos, cargados de una tristeza que ella no podía soportar.
—Voy a salir un momento —anunció Stella, levantándose de la silla junto a la cama. Su voz intentaba ser firme, pero había un temblor apenas perceptible.
Alicia la mir