Capítulo 26. Persecución y un caos.
Alicia se quedó inmóvil, procesando sus palabras. Miró a Guillermo, quien simplemente inclinó ligeramente la cabeza en señal de respeto, pero no dijo nada.
—¿Quedarte conmigo? —repitió Alicia, cruzando los brazos—. No entiendo por qué de repente decides venir.
Stella dejó la maleta junto a la puerta y le lanzó una mirada llena de determinación.
—Porque alguien tiene que cuidarte, Alicia. Mi hermano es un idiota, y no voy a quedarme de brazos cruzados mientras tú te enfrentas a todo esto sola, a