Capítulo 11. La discoteca está a punto de inundarse de celos.
La paciencia de Alicia había llegado a su límite. Habían pasado horas desde que llegó al restaurante, y Axel no había aparecido. La conversación con Lola y Chad había perdido su gracia, y su frustración solo había crecido con cada minuto que pasaba.
Finalmente, dejó el tenedor sobre el plato con un golpe seco y miró a sus acompañantes.
—Esto es ridículo. Vamos a un lugar más animado. Necesito despejarme —susurró, cruzando los brazos con determinación.
Lola la miró con preocupación.
—Pero Al