El sol de la tarde se filtraba por los ventanales del penthouse, proyectando sombras alargadas sobre el mármol pulido. Valeria caminaba por el pasillo principal con pasos lentos, acariciando distraídamente su vientre que apenas comenzaba a mostrar los primeros signos de su embarazo. Tres meses habían transcurrido desde aquella noche en la fiesta clandestina, y su vida se había transformado en algo irreconocible.
Aleksandr había salido temprano para atender asuntos urgentes, dejándola con la prom