El cristal de la ventana reflejaba el rostro de Valeria mientras observaba la ciudad desde el penthouse. Las luces nocturnas parpadeaban como estrellas caídas, pero ella apenas las veía. Su mente estaba ocupada repasando los acontecimientos de las últimas semanas: la amenaza de Iván, el embarazo, los cambios en su relación con Aleksandr. Todo parecía moverse demasiado rápido y, al mismo tiempo, con una lentitud insoportable.
El sonido de la puerta al abrirse la sacó de sus pensamientos. Aleksand