La tensión dentro de la habitación se podía cortar con un cuchillo. La sanadora miraba de Kara a Rohan; en su rostro se podía ver que sufría. Luego, con determinación y a pesar de la tristeza, posó la mirada en el alfa.
—Tengo que regresar al clan a buscar mis herramientas y el kit medicinal —dijo Eira, con la voz desapasionada, sin mirar ni una vez a Kara—. Hay varias pociones que puedo usar, pero tengo que encontrar la ideal para que pueda concebir nuevamente. Esa es su intención, ¿cierto?
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