Kara esperaba en el salón junto a Rohan la llegada de Milo. Ella había pensado que en algún momento del día se iba a sentir culpable de lo que acontecería esa noche. Sin embargo, sentía paz porque al fin su venganza comenzaría. Los miembros de la manada iban a ver una vez más como su alfa tenía el corazón lleno de maldad. El jefe de los cazadores no era un rival fuerte para él. Kara observó al alfa; el rostro del hombre quedaba bajo la sombra tenue que desprendía la lámpara que estaba a su lado