Kara tomó una respiración profunda, decidida a no volver a ser esa mujer que temía de todo. Ella era una loba diferente y tenía que demostrarlo.
—No, Rohan, tienes que hacer mucho más si me quieres entre tus sabanas —dijo Kara con voz firme—. ¿Me quieres? Cumple con lo que te pido. Ahora quiero a Meara, dámela y regresaré a ti.
—¿Crees que puedes exigir? —inquirió él, entrecerrando los ojos.
—Sí, lo creo. Si voy a ser tu compañera, me vas a dar el respeto que merezco. —respondió ella sin dejars