Caminar entre sus ex compañeros de manada nunca había sido tan difícil para Kara como en ese momento. Todos la observaban como si despreciar al padre que nunca la quiso hubiera sido una ofensa hacia ellos mismos. A ella no le importaban las miradas que la estaban juzgando, las de odio eran las que la mantenían en alerta.
—Ni siquiera visitaste a tu viejo padre cuando llegaste y ahora lo tratas como si fuera basura —dijo Meara en voz alta cuando Kara estaba a pocos pasos de ella—. Hay malas hija