—Diste una buena pelea —escuchó Kara a su espalda.
Rohan la abrazó por detrás, pero ella no le prestó atención. No quería quitarle los ojos de encima a Meara hasta ver que entraba sola a su casa, sin nadie más que le llenara el oído, animándola a pelear con ella.
—Me excité solo de verte —continuó diciendo Rohan, sin darse cuenta de que ella ni caso le hacía—. Te veías sexy, poderosa. En lo único que podía pensar mientras te movías, era que te quería en mi cama. Esto merece una celebración. Ire