Valerius observó los grabados con la mandíbula tensa, sintiendo que los latidos de su lobo se aceleraban debido a la frecuencia mística que emanaba de la piedra. Las runas comenzaron a brillar con el mismo tono azul eléctrico que gobernaba los ojos de Sia, revelando un texto que detallaba de forma explícita el nacimiento del Alfa Supremo y el colapso inevitable de las leyes de la Manada de Hierro a manos de un heredero nacido de una loba baja.
—Está aquí... —murmuró uno de los lobos renegados d