La pelea era feroz. Cada hechizo y golpe resonaban con tal intensidad que hacían temblar las paredes de la habitación.
Las ondas de choque provocaban grietas en la estructura, y los objetos estallaban en mil pedazos alrededor de nosotros. El suelo se sacudía bajo el peso de nuestro conflicto, y los ecos de nuestros poderes se entrelazaban en una sinfonía caótica y descontrolada.
En medio de ese caos, logré superar a Emily. Con un movimiento rápido, conjuré un hechizo potente que la lanzó cont