Ella rió, como si mis negaciones fueran una broma. Su actitud despreciativa me sacaba de quicio.
—Claro que sí, Arthur. Sé que me amas. Es por eso que estás tan atormentado.
—Esto no tiene nada que ver con amor. Se trata de mantener mi poder y mi estabilidad. Si mueres, yo me debilitaré, y no estoy dispuesto a perder mi dominio por culpa de una simple loba.
—Tengo todo bajo control —dijo Emily con una confianza que me parecía casi ofensiva.
—No parece que lo tengas bajo control. Si otras man