79. ¿Quieres que pare?
Zoe sintió que su corazón saltaba bajo su pecho a medida que veía a Caius acercarse.
Caius avanzaba hacia ella como un depredador que ya no tenía que cazar porque la presa se había rendido voluntariamente, sus ojos estaban clavados en su cara notando la posesión, protección y amor.
Cada paso era deliberado, lento, pero cargado de una tensión que hacía que el aire de la cabaña pareciera caliente.
Sus ojos se habían oscurecido hasta volverse casi negros, tenía las pupilas dilatadas y los múscul