57. No confío en nadie
Caius corría por el bosque intentando captar un deje del aroma de Zoe, llevaba demasiado tiempo rastreando, intentando encontrarla desesperado pero nuevamente no tenía nada, el pánico le apretaba el pecho dejándolo sin aliento, aunque eso no lo hizo rendirse.
Se detuvo de golpe junto al río y cayó de rodillas y hundiendo las manos en el agua helada, para salpicar su cara como si esta pudiera despertarlo de la maldita pesadilla.
Pero no era una pesadilla.
Era real.
Zoe se había ido por su cu