19. Celos disfrazados
A partir de ese momento todo había empezado a cambiar.
Caius notó como Zoe bajaba la mirada antes de que sus ojos pudieran encontrarse con los de ella, el modo en que su sonrisa se volvía educada pero rígida cuando él se acercaba y ella no podía huir.
Antes aunque tímida, siempre había un brillo fugaz en sus ojos, un leve sonrojo que aparecía en sus mejillas.
Disfrutaba quizás demasiado, ver como se le encendían las mejillas cuando él le hablaba. Le gustaba la forma en que sus dedos se apretaba