**Punto de vista de Cassian**
El reloj en la pared del ala médica no solo hacía tictac; se burlaba de mí. Veinticuatro horas.
Durante veinticuatro horas, Aria había sido un fantasma, su piel irradiando un calor que desafiaba todas las leyes de la medicina que yo conocía.
Estaba sentado en la esquina, las sombras de la habitación aferrándose a mí como una segunda piel. Mis nudillos estaban magullados, mi garganta estaba en carne viva por una noche pasada caminando de un lado a otro y gruñendo a