Punto de vista de Aria
Lo primero que noté no fue la luz, sino el aire.
En la mansión Vaelor, el aire siempre sabía a piedra fría, cera cara para pisos y el pesado aroma de Alfas. Pero el aire aquí era dulce. Llevaba el olor a agujas de pino aplastadas, tierra húmeda y el florecimiento silvestre y picante de lirios de montaña. Era el olor de casa.
Me senté, la hierba bajo mis palmas suave y fresca. No llevaba el rígido vestido de seda de la cena, estaba con mi vieja túnica de lino, la tela desg